inteligencia emocional

12 Feb Enseña a tus hijos a ser inteligentes emocionalmente. Parte 2.

Recuerda que la semana pasada, en mi anterior post,  te invitaba a que aprendieras a desarrollar tu inteligencia emocional para poder enseñar a tus hijos a ser inteligentes emocionalmente, y que ellos vean en ti un ejemplo y un reflejo.

Identificar nuestras emociones, aprender a expresarlas, a comunicarnos con los demás, a escuchar y ponernos en el lugar del otro, eran alguno de los pilares básicos.

Si nuestros hijos ven esta forma de actuar, comportarse y relacionarse, les será mucho más fácil crecer como niños seguros, con una buena autoestima, reconociendo sus emociones y relacionándose con los demás desde la asertividad.

Esta semana, y tal como te prometí, te enseño las claves para enseñar a tus hijos a ser inteligentes emocionalmente. ¿Cómo?

Enséñales a poner nombre a sus sentimientos

Las emociones van a formar parte de su vida, como de la tuya. Que pongan nombre a lo que sienten y que aprendan a reconocer si están realmente enfadados, o tristes o tienen miedo, o sienten asco e incluso están alegres, les ayudará a conocerse mejor. De tal manera que podrán expresar lo que sienten de la mejor manera.

Permitiendo que se expresen.

Muchas veces les coartamos en su forma de expresar. No dejamos que muestren su miedo o su rabia. Debemos dejarles que expresen lo que sientes y que de esta manera identifiquen poco a poco sus emociones.

Escúchales y escucharos en casa.

Vamos muy deprisa, estresados, con poco tiempo. En muchas ocasiones los desayunos, comidas o cena en familia son imposibles. Cuando vienen a hablar con nosotros estamos muy cansados y no les prestamos la atención que se merecen.

Fomentar el diálogo y la escucha en familia es un paso fundamental. Siempre que sea necesario preguntaros cómo habéis pasado el día, qué ha sido lo mejor que os ha ocurrido o qué es lo que os preocupa. Escucharos adultos y niños fomentará esa relación.

Ponte en su lugar.

Olvidamos a menudo que fuimos niños y que lo que para nosotros ahora es una mera anécdota, en ese momento suponía un gran obstáculo o una gran preocupación.

Ponte en su lugar y mira su mundo desde los ojos de un niño, con la experiencia de un adulto, para ayudarle de la mejor manera. Expresiones como “eso es una tontería”, “no tiene importancia”… debemos eliminarlas, Porque recuerda que para ti a sus años no fue ninguna tontería y tenía una gran importancia.

Demuestra tu confianza hacia ellos.

En muchas ocasiones los padres queremos controlarlo absolutamente todo. No dejamos que se equivoquen y les resolvemos los conflictos que puedan surgir.

Es importante que les dejes ese espacio de libertad necesario para aprender de sus propios errores, a resolver los problemas con sus iguales, porque de esta manera crecerán más seguros de ellos mismos, con más capacidad para relacionarse con los demás y admitirán el error como parte del aprendizaje.

Trasladar la confianza que tienes en ellos y hacerles ver que tú siempre estarás para escucharles, darles un abrazo cuando lo necesiten y cogiéndolos del suelo cada vez que se caigan harán que sean adultos seguros y resueltos.

 

Y por último nunca olvidéis que para enseñar a vuestros hijos a ser inteligentes emocionalmente, sois vosotros los que debéis desarrollar previamente estas habilidades para que vuestros hijos vean coherencia entre lo que decís y predicáis y lo que hacéis. Así que ¡a por todas!, que nunca antes nos habían enseñado.

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