no corras mamá

17 Abr ¡Mamá, no corras más! Aprende a educar a tus hijos sin prisas

Hace unos días, iba con el coche y me encontré frente a mi una escena que me resulta familiar y que seguro también os lo resulta a vosotros.

Eran las nueve de la mañana, y unos niños iban camino del colegio (supongo por las horas y las mochilas) corriendo tras el paso y queriendo alcanzar el ritmo de su madre. Visto desde fuera me pareció cómico a la vez que desató en mi tristeza. Y enseguida tomé conciencia que esa imagen se repite muy a menudo entre padres e hijos. Siendo yo una de las protagonistas.

Vivimos en un mundo frenético, en el que conciliar vida laboral y familiar no resulta siempre fácil. Y los ritmos de los mayores no son los mismos que los de nuestros hijos.

Seguro que si ellos pudieran expresarlo en muchas ocasiones dirían eso de ‘¡mamá no corras más!’. Pero los padres siempre apurados por el reloj comenzamos la jornada desde primera hora corriendo.

Como adultos que somos, quizás tenemos más herramientas que nuestros pequeños, pero seguimos tratando que ellos sigan nuestro ritmo y cuando esto no ocurre (que es en la mayoría de las ocasiones) acabamos enfadándonos con ellos, exigiéndoles más de la cuenta, y con un sentimiento agridulce.

Seguro que te gustaría cambiar esta situación y sólo depende de ti. Por eso te enseño cómo no volver a escuchar: ¡No corras más mamá!

Ponte en el lugar de tus hijos

Acostumbrados a ver nuestro entorno desde nuestro lugar de padres, se nos olvida ponernos en su lugar. Recordar cuando nosotros fuimos niños, y ser conscientes que nuestros tiempos, nuestras prisas y nuestros agobios no son los suyos.

Deja a un lado el perfeccionismo

En muchas ocasiones queremos que las cosas se hagan de una vez, perfectas y si es posible en un tiempo breve. Pero  no somos capaces de reconocer que no tienen que porqué hacer las cosas como las hacemos nosotros, que ellos tienen diferentes prioridades, y que deben ser responsables de sus propios errores.

Si eres capaces de aceptarlos tal y como son, y dejarles equivocarse, evitaríamos muchas discusiones.

Dales el tiempo que necesitan

Ellos tienen sus propios tiempos. Si a nosotros nos cuesta madrugar, imaginémonos a ellos. Si es necesario levantarles antes porque requieren de más tiempo, quizás sería mucho más inteligente que hacerles ir con la lengua fuera desde que se levantan.

Hazles responsables de sus cosas

Muchas veces como padres asumimos nuestras responsabilidades y las suyas. Si les enseñamos a hacerse cargo de sus cosas y que se responsabilicen  ellos, les haremos más independientes, con más seguridad, más responsables y nosotros nos quitaremos un peso de encima.

Vive el momento

Comencemos por aplicárnoslo para que ellos también aprendan. Vamos a tal velocidad que pasamos por alto muchos detalles y no disfrutamos de esos detalles. Si somos capaces de vivir el momento, viviremos y actuaremos de manera más relajada.

Después de unos días de descanso tras las vacaciones de Semana Santa, volvemos a la rutina y en nosotros está seguir corriendo y hacerles correr a ellos, o disfrutar de cada instante y vivir más relajados. ¿Qué sería lo peor que nos podría pasar si actuáramos así?

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